La caída del Imperio Romano supuso el fin de la Antigüedad y el inicio de la que en Europa conocemos como Edad Media. La misma idea de Antigüedad contrapuesta a la Edad Media y contrapesada por la revitalización de Occidente que supone el Renacimiento (s. XVI), nos da la medida de lo que el declive del Imperio supuso en la mente de los "romanos" de entonces y los "romanos" más moderno (nosotros mismos). Somos herederos de aquella Antigüedad Clásica y evidentemente somos hijos también del cataclismo que supuso su hundimiento.
Para muchos historiadores y muchos de los contemporáneos de aquellos sucesos, el hundimiento y sus razones eran confusas. ¿Por qué cayó la gigantesca obra de Roma? Razones económicas..., razones sociales, incluso culturales y religiosas se han puesto de manifiesto en las muchas historias que de este momento terrible se han escrito. Más allá de explicaciones lo que resulta evidente es constatar que el saco de Roma en el 410 y la devolución de las Insignias Imperiales por Rómulo Augústulo en el 476 a Bizancio, suponen el inicio de la Edad Media y de una época regida por muy distintas reglas a las del mundo romano.
Evidentemente los cambios marcarán las diferencias entre ambos mundos, el Clásico de Roma y Grecia y el Medieval, profundamente influido por el Cristianismo, convertido en religión única y principal rasgo compartido entre todos los occidentales que a sí mismos no dudarán en llamarse "la cristiandad" haciendo equivaler este término con las antiguos fronteras del Imperio y su creciente influencia más allá de las antiguas fronteras europeas. Cuando la llegada de los musulmanes al sur y al este de Europa y el paganismo al norte (las tribus normandas, los nórdicos o las tribus eslavas al noreste), esa Cristiandad, seguirá sintiéndose heredera del antiguo Imperio Romano.
No en vano los Bizantinos siguieron considerándose los legítimos herederos de aquel Imperio, y en Occidente los reinos bárbaros surgidos de las invasiones, no dejaron de sentir que eran meros delegados de un poder superior, el Imperio, al que sólo en época de Carlomagno se le volvió a dar sentido en la parte occidental de Europa.
Por otro lado el nuevo tiempo dio forma a nuevas formas de organización política, los reyes, adaptación de las tradiciones políticas germánicas teñidas de legitimidad romana. La sociedad estamental medieval, igualdad en creencia..., todos cristianos, pero rígidamente compartimentada en estamentos con derechos, deberes y funciones sociales muy distintas. La teoría política del cesaropapismo, que hizo depender a todas las autoridades civiles, desde los reyes francos a los emperadores bizantinos, del poder religioso, o hacer, como en el caso de Bizancio del Emperador la máxima figura de ese poder religioso. (Algo que en occidente se resolvería de manera diferente, tal y como veremos más adelante). En cualquier caso el rey o el emperador lo eran "por la Gracia de Dios" y eso es algo que va a marcar muy profundamente la Edad Media.